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Café

Ante el cambio climático, caficultores buscan nuevas oportunidades

Foto por Oscar Leiva/Silverlight

El café, una de las exportaciones más importantes de Centroamérica, generador de empleos y divisas para miles de productores, ha sido fuertemente golpeado por el cambio climático, la inestabilidad de precios y plagas.

En un esfuerzo por mejorar la productividad, la sostenibilidad y los retornos financieros, los productores de café han recurrido a la agricultura climáticamente inteligente, que protege el agua y el suelo.

"Estamos probando y escalando nuevas prácticas comerciales para que los productores de café puedan acceder tanto a tostadoras de café de clase mundial como también a los grandes compradores del producto".— Anabella Palacios

"Estamos probando y escalando nuevas prácticas comerciales para que los productores de café puedan acceder tanto a tostadoras de café de clase mundial como también a los grandes compradores del producto", dice Anabella Palacios, quien lidera la iniciativa de Blue Harvest en el FOMIN; un proyecto ejecutado en conjunto con Catholic Relief Services, que trabaja con 3.500 productores de café para desarrollar técnicas climáticamente inteligentes que produce café sostenible, vendido a mejor precio.

“Queremos influir en los ingresos percibidos por los productores a través del reconocimiento económico de las prácticas que controlan el uso del agua y protegen el suelo", dice Palacios, al referirse a esta propuesta innovadora dentro de las cadenas de valor del café.

GOLPE AL CAFÉ

A más de 1000 metros sobre el nivel del mar, las montañas de Matagalpa están cubiertas por exuberantes plantaciones verdes de café; un cultivo que, a lo largo de muchas generaciones, ha sido la principal actividad económica de la zona.

"Este año llovió en el verano cuando normalmente nunca llueve, y sólo a unos pocos kilómetros de distancia, en la parte baja del distrito de San Ramón, la mayor parte de la cosecha se perdió debido a la sequía", dijo Marvin Mairena, un caficultor de 35 años, hijo de cafetaleros, de la región montañosa de Matagalpa, Nicaragua, quien describe un verano de climas disparejos.

Marvin Mairena, hijo de cafetaleros, está trabajando con Blue Harvest para mejorar la calidad de su café a través de técnicas climáticamente inteligentes, y para a acceder a mejores compradores en el mercado internacional. Foto por Oscar Leiva/Silverlight

Vendido a países de la Unión Europea, EEUU y Canadá, el café es el producto de exportación más importante de Centroamérica. Sin embargo, debido a los efectos del cambio climático y a la falta de capacidad local para gestionar los recursos naturales, la producción café, cuya mayoría proviene de pequeños agricultores, se ha visto afectada.

"No puede uno apegarse a un plan de cultivo específico, el clima no te deja".—Marvin Mairena

Al respecto, Mairena nos comenta cómo se han visto afectados por el nivel altamente variable de precipitaciones durante los últimos años, producto del cambio climático, y el efecto de irregularidad en las cosechas que esto ha generado: "No puede uno apegarse a un plan de cultivo específico, el clima no te deja".

Los granos de café de las floraciones 'locas' (café que florece fuera de temporada) no maduran lo suficiente para ser utilizados —explica Mairena—, mientras que las lluvias intensas que sorprenden a los agricultores después de períodos de sequía, destruyen los frutos antes del que el café pueda ser recolectado.

Y, además de los efectos ya impredecibles del cambio climático, hace tres años Mairena y los miembros de su comunidad perdieron el 80% de sus árboles de café por el efecto devastador de la Roya, un hongo que en el 2013 paralizó la producción de café en todo Centroamérica, dejando a los agricultores despojados de sus árboles. "Fuimos desbaratados por la Roya ", comentó.

La Roya también se suma a la lista de los efectos que ha tenido el cambio climático en la producción de café, ya que las temperaturas más cálidas permiten que el hongo se propague más rápidamente.

RESILENCIA Y CONSERVACIÓN

Con el fin de diseñar estrategias capaces de afrontar estos problemas, y recuperar los beneficios económicos, sociales y ambientales de la producción de café, Blue Harvest trabaja con productores en Nicaragua, El Salvador y Honduras, desarrollando técnicas climáticamente inteligentes que producen café sostenible.

A través de este proyecto, productores de café y expertos en medio ambiente están trabajando codo a codo para crear resiliencia; equipar a los agricultores con técnicas climáticamente inteligentes que ayuden a que sus cultivos sobrevivan a un clima impredecible.

Entre otras prácticas, los expertos han demostrado los agricultores (casi 2.500 de ellos) cómo:

  • identificar las necesidades nutricionales de la planta y evitar la propagación de la enfermedad a través de análisis de suelos;
  • medir la precipitación para planificar las cosechas a pesar del cambio climático;
  • diversificar los cultivos para disminuir el riesgo de depender únicamente del café;
  • almacenar agua para su uso durante épocas de sequía;
  • y tratar el agua que se contamina al extraer los granos de café de su fruta.

Existen dos razones por las que se quiere crear resistencia en la caficultura: la primera es que el café es un motor económico en la región, y la segunda es que es, además, un medio estratégico a través del cual se puede proteger el agua y suelo.

"Una buena gestión de café es una buena gestión del agua". —Maren Barbee

"Una buena gestión de café es una buena gestión del agua", comenta el gerente regional de Blue Harvest, Maren Barbee. Esto se explica porque el café es el cultivo dominante en las cuencas hidrográficas de la región, lo que significa que su producción impacta lo que fluye aguas abajo.

Barbee dice que no podemos hablar de la cadena de valor de la industria del café sin tener en cuenta su potencial para proteger los recursos hídricos. "Queremos apoyar a los productores de café a seguir trabajando con el café porque es bueno para la conservación de agua", dijo.

PROBANDO UNA OPORTUNIDAD DE MERCADO

Si se quiere preservar la producción de café en Centroamérica y, por tanto, proteger las fuentes de agua, hay un riesgo mayor que amenaza a los productores.

"Creo que la peor enfermedad, peor que la Roya para los productores, ha sido la inestabilidad de los precios". — Marvin Mairena

"Creo que la peor enfermedad, peor que la Roya para los productores, ha sido la inestabilidad de los precios", dijo Mairena. "Uno nunca sabe cómo están los precios."

El café es un producto básico, y su precio depende de los patrones globales de la oferta y la demanda, explica Barbee de Blue Harvest: "Todos los productores con los que trabajamos son dependientes de las fluctuaciones de la bolsa de valores de Nueva York, y de los niveles de producción en Brasil, el primer productor de café en el mundo".

"¿Cómo podemos motivar a los productores a seguir trabajando en la industria del café, si no mejoramos sus ingresos?", se pregunta.

Mauricio Meza es un catador de café certificado de COARENE, una cooperativa de café en Honduras. Blue Harvest está probando las características del café local para promoverlo ante compradores internacionales. Foto por Blue Harvest/Catholic Relief Services

Por lo tanto, Blue Harvest está aprovechando la experiencia del FOMIN en cadenas de valor para probar nuevos modelos de negocio y soluciones innovadoras a la inestabilidad de los precios.

Aunque existen certificaciones para garantizar que el café cumpla estándares sociales y medioambientales, Blue Harvest está probando un nuevo modelo dentro de cadenas de valor para hacer hincapié en las buenas prácticas relacionadas a la protección del agua y suelo; y lo está haciendo con el apoyo de Keurig Green Mountain, una de los compradores de café más importantes del mundo.

Los agricultores y las empresas están trabajando juntos en desarrollar un café amigable con el medio ambiente, resistente al clima, y que se pueda vender a un precio mayor.

Sin embargo, es complicado encontrar compradores que valoren el impacto ambiental del café, nos recuerda Mairena.

"¿Por qué deberíamos producir café de alta calidad si vamos a venderlo en el mercado local al mismo precio que el café de baja calidad?", se pregunta Mairena. Para el café especializado, "es importante tener un comprador comprometido con la calidad", y ser conscientes de impacto positivo que tiene en el ambiente, dice.

Para encontrar un modelo de negocio que funcione, Blue Harvest está aprovechando su participación en SAFE; una plataforma creada por el FOMIN que une a 13 empresas internacionales, incluyendo dos de las empresas más grandes de café en el mundo.

La plataforma SAFE, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de más de 12 millones de pequeños productores de la región, está trabajando en el terreno desarrollando cadenas de valor, ampliando acceso a financiamiento, y poniendo en práctica la agricultura climáticamente inteligente capaz de mitigar el efecto del cambio climático.

La búsqueda de clientes internacionales dispuestos a pagar más dinero por un café que deja atrás una reducida huella de agua, mientras aumenta la resiliencia de los productores, es un modelo SAFE y Blue Harvest están probando e intentando escalar.