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Las vacas y la infraestructura para su bienestar

Nov 15, 2017

Las vacas lecheras tienen que ser felices para estar sanas, y tienen que estar sanas para producir buena leche. Esta es más o menos la filosofía que comparten muchos productores y asesores técnicos que trabajan con Conaprole , la gran cooperativa lechera de Uruguay que agrupa unos 1.800 productores.  Pero el camino hacia la felicidad vacuna es largo y embarrado, especialmente los días de lluvia.

Todo empieza por pisar hierba, como les gusta a las vacas. Tradicionalmente, el sistema de producción uruguayo es a cielo abierto, donde las vacas pastorean libremente y se alimentan de pasto la mayor parte del año.  Sin embargo, para incrementar la productividad, en los últimos años, se han incorporado técnicas intensivas  como el aumento en la proporción de granos en la alimentación de la vaca, y el aumento de la “carga animal” o número de vacas por hectárea de pastizal.   

El problema es que, sin una infraestructura adecuada, las técnicas intensivas causan estrés a las vacas y contribuyen a la aparición de enfermedades, como la mastitis y enfermedades podales. Si bien en muchos casos son tratables, obligan a los productores a apartar las vacas del proceso de ordeñe hasta que estén curadas e incluso a descartar parte de su rodeo, y en algunos casos perder oportunidades de acceder a mercados más exigentes. En ello, el trabajo de Conaprole es impecable, toda la leche recogida es sometida a análisis bacteriológicos, y se descarta la leche que tenga trazas de antibióticos y una concentración de células somáticas superior a la permitida.

En una reciente visita a varias explotaciones lecheras o “tambos” del departamento de San José, conocimos las limitaciones de infraestructura productiva que enfrentan las familias tamberas, y cómo afecta su productividad, y las condiciones de trabajo. Una de las prioridades de muchos productores es mejorar los caminos que llevan a las vacas desde los potreros hasta la sala de ordeñe. Si el camino no está construido correctamente se convierte en un barrizal impracticable en época de lluvias, y las vacas caminan con dificultad, y con fricciones que afectan a la salud de sus ubres y patas. Igualmente, en épocas de intenso calor, cada vez más comunes debido al cambio climático, las vacas se estresan si no tienen zonas de sombra mientras esperan el ordeñe.

La situación preocupa a los tamberos, que regularmente comparten sus experiencias a los asesores zonales de Conaprole, y también entre ellos. La familia Siviero nos contó que, desde hace 36 años, 12 productores de Zanja Honda se reúnen quincenalmente para compartir aprendizajes en la gestión de sus tambos. En sus últimas reuniones todos han mostrado su preocupación por las infraestructuras inadecuadas, y la dificultad de las soluciones. No hay un catálogo de soluciones a la carta. Cada problema de infraestructura requiere idear soluciones sostenibles y costos asumibles, por ello las innovaciones podrían ayudar a definir mejor las opciones disponibles. Tampoco hay financiamiento a largo plazo para inversiones cuyo beneficio no se ve de forma inmediata. En este contexto es ilusionante saber que Conaprole, ha tomado conciencia del problema y con el apoyo del FOMIN  y BID Invest está comprometida a desarrollar soluciones técnicas y financieras para las necesidades de infraestructura de producción lecheras, y cómo no, a contribuir al bienestar de las vacas y sostener la posición exportadora de la lechería uruguaya en el largo plazo. 

 

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