By Carolina Lustosa

El género como condicionante de las trayectorias formativas-ocupacionales de los jóvenes

Feb 1, 2017

A mediados del año, Andrew Morrison, Jefe de la División de Género y Diversidad del Banco Interamericano de Desarrollo, nos invitó a ponernos a prueba para saber si tenemos perjuicios inconscientes sobre género y trabajo a través de un Test de Asociación. Como él, nos sorprendimos con el resultado. Aparentemente nosotras también tenemos ¨una ligera asociación automática del hombre con la carrera profesional y la mujer con la familia¨.

Actualmente, para la gran mayoría de los jóvenes de la región la transición de la escuela al trabajo no es nada fácil. Este camino ya no se hace de forma lineal sino con idas y vueltas, y en condiciones más inestables. El último informe del Panorama Laboral 2016 para América Latina y el Caribe, elaborado por la OIT, indica que la desocupación juvenil en la región aumentó casi 3 puntos porcentuales, lo que dejó la tasa promedio de desempleo juvenil en 18,3%, registrando la cifra más alta en una década. Asimismo, vale la pena resaltar que la tendencia de la informalidad sigue siendo un fenómeno persistente en la región, afectando a 6 de cada 10 jóvenes.

En Argentina, de acuerdo a los datos del Sistema de Información de Mercados Laborales y Seguridad Social para 2014, un 19% de los jóvenes de 15 a 24 años estaban desocupados (casi 4 veces la tasa de desocupación de los adultos, 5.21%). A la vez, observamos a nivel nacional una alta deserción escolar, con apenas 65% de los jóvenes entre 21 y 24 habiendo terminado la escuela secundaria.

Si desagregamos los números por género, observamos parámetros que reflejan la inequidad que existe entre hombres y mujeres en cuanto a la inserción laboral, así como en la terminalidad educativa. Por un lado, se logra una mejor retención en materia de formación secundaria para las mujeres, que para los varones, los cuales tienen altas tasas de abandono escolar. El 39,1% de los varones de 21 a 24 años no completaron la escuela secundaria, mientras que para las mujeres el valor es del 30%. Por otro lado, las mujeres jóvenes experimentan tasas de desempleo más altas que sus homólogos masculinos. El 22.74% de las mujeres jóvenes están desocupadas mientras para los varones jóvenes el valor asciende a 16.69% (SIMS 2014). Esta problemática se acentúa en el caso de las mujeres y varones de los segmentos de menores ingresos, mientras que un 88.5% de los alumnos de niveles socioeconómicos más elevados finalizan la escuela secundaria, solo lo hace un 42.2% de los alumnos de niveles socioeconómicos bajos.

Entre las múltiples barreras que enfrentan los jóvenes al momento de encontrar un empleo, dos merecen especial mención: la alta tasa de deserción escolar y la falta de servicios de cuidado para conciliar responsabilidades del hogar con la participación laboral. Para el varón, la necesidad y presión de generar un ingreso familiar suele ser más fuerte, lo que muchas veces incentiva el abandono escolar. A su vez, no se puede analizar la problemática del desempleo juvenil sin considerar la alta tasa de mujeres jóvenes que se dedican al cuidado del hogar y de otros miembros de la familia. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Jóvenes 2014 (INDEC), en Argentina en promedio 46,6% de las mujeres de entre 15 y 29 años dedican en promedio 38 horas semanales a tareas de cuidado de niños. Para los varones de la misma franja etaria, este porcentaje se reduce a un 21,3% que dedican en promedio 30 horas por semana al cuidado de niños.

En la región de América Latina y el Caribe, aún existe poca evidencia sobre metodologías probadas para disminuir las brechas de género en la transición de la escuela al trabajo. Esta es precisamente la razón por la cual el FOMIN y la Fundación Cimientos lanzaron un proyecto piloto cuyo objetivo fue desarrollar una metodología de acompañamiento con enfoque de género, que promueva la equidad de acceso a oportunidades educativas y laborales de jóvenes de bajos ingresos. El enfoque de género es una herramienta conceptual y metodológica que permite examinar las diferencias y desigualdades en los roles que varones y mujeres juegan, las desigualdades de poder en sus relaciones, sus necesidades, limitaciones, oportunidades y el impacto de estas diferencias en […] la realización y concreción de sus derechos. En este sentido, la incorporación de un enfoque de género en la metodología de acompañamiento a jóvenes en su transición escuela – vida post-escolar permite explicitar los condicionamientos y desigualdades de género e identificar y dar respuesta a las necesidades diferenciadas de mujeres y varones con el objeto ultimadamente de promover la igualdad de oportunidades para ambos (FLACSO, 2014).”

En el marco del proyecto, se desarrolló una metodología de acompañamiento con enfoque de género, la cual fue implementada de manera piloto en 2 escuelas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Villa Lugano y Florencia Varela). La metodología empleada incluyó: (i) capacitación en género y desarrollo de herramientas para quienes brindan acompañamiento a los/as jóvenes en la  transición escuela – vida post escolar; (ii) ampliación del horizonte de estudios y empleo de los/as jóvenes visibilizando y desarticulando los sesgos de género en el proceso de elaboración de su proyecto formativo-ocupacional; y (iii) sensibilización a empresas sobre las particularidades de género en el empleo joven y la importancia del primer empleo, en particular para mujeres jóvenes.

El programa de acompañamiento logró importantes resultados con relación a la transición escuela – trabajo y/o estudios post secundarios de los jóvenes. Un 75% de los jóvenes participantes egresaron de la escuela secundaria, lo que se contrasta con un 50% a nivel nacional. Este dato toma mayor relevancia al considerar que la estadística nacional no discrimina por nivel socioeconómico, mientras que los jóvenes participantes del proyecto pertenecen a familias de bajos ingresos. Un 62% de los jóvenes participantes del proyecto trabajó durante la implementación del mismo, mientras que un 57% estudió a nivel post-secundario. A un año de finalizado el desarrollo de talleres con los jóvenes, el porcentaje de inserción laboral y/o educativa alcanza un 46% de los jóvenes participantes del proyecto.

Los resultados del proyecto vinculados a la reducción de las brechas de género fueron más modestos. A partir de la intervención del proyecto se logró reducir: i) en un 17% la brecha de terminalidad educativa entre mujeres y varones, ii) en un 20.2% la brecha de inserción educativo post-secundaria entre mujeres y varones; y, iii) en un 19.2% la brecha de inserción laboral entre mujeres y varones. Uno de los principales aprendizajes del equipo de trabajo, fue la necesidad de iniciar más tempranamente el trabajo con los jóvenes beneficiarios, pudiendo extender el período de intervención del último a los tres últimos años de la escuela secundaria. Se estima que esta adaptación de la metodología con enfoque de género permitirá observar cambios más profundos en las actitudes, intereses y elecciones de los jóvenes, lo que se verá reflejado en una reducción más importante de las brechas de género. Este aprendizaje tiene su correlato en la necesidad de desarrollar un enfoque de la política pública para la inserción laboral que incluya la trayectoria juvenil en su totalidad. Los esfuerzos destinados a la inserción laboral no llegarán a buen puerto si no se aborda en paralelo la problemática de las altas tasas de abandono escolar. De esta experiencia piloto, surge otro importante aprendizaje que es la importancia de abordar la problemática de la transición escuela – vida post-escolar de manera integrada, sumando esfuerzos con otros actores críticos para el desarrollo de los jóvenes, como la familia, las escuelas, el sector privado y el Estado, a través de las herramientas de política pública. Finalmente, para abordar la problemática de género se requerirá abordar las limitaciones estructurales que siguen limitando la participación de las mujeres, como el acceso a cuidados para niños y ancianos. Se hace imprescindible el fomento de políticas de cuidado como eje fundamental de una estrategia para ofrecer trayectorias más equitativas entre varones y mujeres. 

 

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Carolina Lustosa

Carolina Lustosa

Carolina works in the MIF in Argentina in the design, monitoring & evaluation of projects that test pioneering approaches to build economic opportunities and reduce poverty. She holds a masters in International Political Economy with specialization in project management from Sciences Po.

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